"A María le enseñé a hacer diferentes clases de puntos: liso, con dibujos, con calados... Los niños también querían aprender y no tuve inconveniente en enseñarles. A las pocas sesiones ya me llegó a través de Genaro la noticia: "Que dicen en la taberna que udted quiere hacer a los chicos, chicas, para que pierdan la fuerza y no trabajen en cosas de hombres..."
Fueron desapareciendo los muchachos y me quedé sólo con mis niñas." Aldecoa, Josefina (1990). Historia de una maestra. Barcelona. Anagrama. p. 45
¿Podrán establecer una relación?
¿Qué opinión les merece?
¿Qué otros temas se incluyen en esta lectura?
Tiene que ver con una cabeza abierta y sin prejuicios por parte del enseñante y con una sociedad, o comunidad, en este caso, no preparada para esta impronta. Una pérdida de talento, para aquel que siendo niño o joven, por su calidad de masculino, no poder aprender lo quele gusta y/ tiene aptitud.
ResponderEliminarCreo que estamos en un tiempo de mayor apertura, aunque siempre están los que dicen "esto no es para vos" como dice Sandra Comino, lo bueno es que quienes enseñamos aprendamos cada vez más recursos para llevar tranquilidad al alumno en sus momentos de aprendizaje.
ResponderEliminarGracias por comentar Carmen!