martes, 2 de noviembre de 2010

Reflexiones de Julio César Labaké


"Educar sin conocer suficientemente al hombre es como caminar en el desioerte, sin brújula... y sin meta.
Educar sin amar al hombre, que se reciber como educando, es como una condena, especialmente en los momentos de crisis del proceso educativo.
Educar sin creer en el hombre, es exponerse a sufrir la ansiedad del inmediatismo, que exige "ver" los frutos del trabajo... o la angustia desespereanzada de quien siente que siembra en el desierto.
No se puede educar sin asumir la conciencia clara de los roles. Sólo así se lo puede dejar adecuadamente libre al educando, sin caer en la permisividad de compinches o demagogos.
No se puede educar sin la concienca de las diferencias con el educando. Sólo así se lo puede comprender y acompañar... porque su etapa ya ha sido vivida y elaborada por el educador.
Educar es mostrar y ayudar a descubrir valores... y a lograr la capacidad de abrazarlos y vivirlos.
Educar es ayudar a formar una personalidad que sea apta para vivir gozosa y creativamente en este mundo.
Educar es tarea de HÉROES, en un munco que no acepta una escala seria de valores, porque todos son igualmente manoseados, o porque se los nivela o porque se los niega... o porque se los vacía de sentido.
Posiblemente no volveremos al mundo paradisíaco de las sociedades homogéneas. El pluralismo nos exigirá, en adelante, toda nuestra sabiduría, toda nuestra mansedumbre y todo nuestro temple, para ayudar a formar "hombres" y no robots o muñecos de plastilina."

Labaké Julio César (1984) Sugerencias para educadores. Editorial Bonum